jueves, 6 de noviembre de 2008

EL PROYECTO TECNOLOGICO


El Proyecto Tecnológico como contenido de aprendizaje específico y como plataforma metodológica para el desarrollo curricular de la Tecnología permite instalar en el ámbito de la escuela una herramienta de anticipación muy valiosa.
Concepto
Para delimitar las diferentes interpretaciones a que da lugar esta idea, es necesario clarificar que cuando hacemos referencia a un proyecto estamos hablando de:
Designio o pensamiento de ejecutar algo.
Plan y disposición que se forma para un tratado o para la ejecución de una cosa de importancia.
Conjunto de diseños, planos y cálculos, plantas, alzados, perspectivas, y la de documentación técnica de distinta índole que determinan todo lo necesario para la construcción de una obra arquitectónica.
Cuando hablamos de Proyecto Tecnológico, estamos considerando todo lo anterior, pero aludiendo a un campo de contenidos mucho más amplio, inserto en el campo social–productivo.
Si a su vez lo planteamos en términos educativos, estamos agregando a ese campo los componentes del aprendizaje sistematizado que supone la actividad escolar.
Según los CBC para la EGB, el Proyecto Tecnológico constituye uno de los “Procedimientos Generales de la Tecnología” lo que puede llevar a suponer que, en términos educativos, sólo se aborda como contenido procedimental.
El Proyecto Tecnológico, sin embargo, no sólo es la base del planteamiento curricular que permite articular el conjunto de los conocimientos del área; posee, además, una fuerte carga conceptual que involucra aspectos técnicos, sociales, económicos, etc.
La primera diferenciación clara respecto de otros contenidos que se trabajan en el marco escolar en el nivel de la EGB, es que involucra aspectos muy definidos de interacción social en términos económicos, de medición de resultados, cumplimiento de plazos, evaluación de consecuencias, etc., que están en la esencia misma de un proyecto tecnológico tal como se presenta en términos reales.
La palabra tecnología (creada por Johann Beckmann en 1777) designa a la técnica industrial, que ya no es empírica: se apoya en el conocimiento científico y se elabora según métodos análogos a los de la ciencia. También se denomina Know How (saber cómo en inglés): es un conocimiento pragmático obtenido por métodos racionales y experimentales.
Puede decirse que la concepción actual de la tecnología nació con Edison, quien en su laboratorio de Menlo Park, se propuso por primera vez producir sistemáticamente conocimiento técnico para la industria. También creó el mercado de patentes y marcas.
Los grandes avances del siglo XX no se debieron ya a inventores empíricos sino a laboratorios de investigación y desarrollo sostenidos por el estado y la empresa privada, que funcionan como verdaderas fábricas de tecnología. En todos los casos, hay una estrecha colaboración entre ciencia y técnica.
De tal modo, los primeros aviones (diseñados por empíricos como los hermanos Wright) dieron lugar a estudios teóricos de aerodinámica, que inmediatamente se aplicaron a mejorarlos.
Frank Whittle desarrolló el primer motor jet apoyándose en conocimientos de termodinámica, aerodinámica y metalurgia física: recibió apoyo del gobierno británico en vísperas de la segunda guerra mundial y logró hacer volar el primer prototipo en 1941.
Los orígenes de la computación también pueden encontrarse en otro proyecto militar inglés (destinado a descifrar los códigos del espionaje enemigo), que fue puesto bajo la dirección del matemático Alan Turing.
La energía nuclear, cuyo estudio teórico se remonta a Mendeleyev (1869) y a Einstein, fue desarrollada por Enrico Fermi, un físico italiano exiliado del fascismo, en el marco del Proyecto Manhattan del gobierno norteamericano que culminaría con la bomba atómica en 1945.
El desarrollo de todas las tecnologías vinculadas con la astronáutica, desde las computadoras y los combustibles hasta el disco compacto, fue parte de los proyectos de Investigación y desarrollo de la NASA en el marco de la carrera espacial entre USA y URSS y del envío de sondas interestelares en la década del 70”.
Si bien el punto de vista expuesto puede ser ampliado con muchas consideraciones, muestra claramente que la finalidad del conocimiento vinculado a la tecnología está orientada al logro de metas específicas, en las cuales, el valor del resultado no es un dato más. El Pensamiento Tecnológico tiene finalidades prácticas orientadas en un contexto necesidad–demanda y los proyectos vinculados deben cumplir esa premisa.